miércoles, 5 de agosto de 2009

Relato... recuerdos y él




Cuando ya esta cerca de donde se rompían las olas ceso de remar y dejó que la lancha bagara hacia la orilla con el impulso de la marejada. Estaba empapado de sudor y el sucio traje de lino blanco se aderia a la gordura del cuerpo dificultando sus movimientos. Había remado durante varias horas tratando de escapar de sus perseguidores. Su pericia lo habia llevado costeando hasta la extensa playa que con sus dunas se metía en el mar hasta donde la lancha estaba ahora. Se limpio con la mano el sudor que le corría por la frente y miró hacia la selva donde intento divisar alguna persona, o algún vestigio de civilización, mas no encontro nada. Caminó buscando agua dulce para saciar la sed y el calor que sentía por la fuga, entre la vegetación selvática avanzó, confundido y abatido, pero decidido a la vez, escuchó el sonido de la corriente y divisó un manantial, se lanzó, bebió y disfruto. Logró encontrar además frutas tropicales de dulce sabor que lo llevarón a recuerdos infantiles. De pronto perplejo observo variados insectos, pero se asusto al ver que eran de su mismo porte, ¿Que pensar?, que los insectos crecierón o el disminuyo su tamaño. Siguio su camino, ahora hacia la costa, donde se dio cuenta ahora que la lancha era gigantesca, realmente su tamaño disminuyo y corrio a esconderse pues una gaviota pensó que sería un buen desayuno. Bajo un honfo de muchos colores se guareció, tapandoce con una hoja verde más grande que él. Esperaría a que una repentina lluvia pasara, pues una gota podría ser capáz de matarlo. Desperto a las horas en la orilla del manantial con un fruto rojizo en las manos, solo fue un sueño, una alucinación producida por aquel dulce y aletargante fruto y aprendío así que en su estadía ese fruto estaría prohibido.



Una historia, un relato fantastico y hasta maravilloso es así como nos dijierón que debiamos escribir, una parte él y continuando yo. Hay cosas que no se olvidan, nunca. Hay experiencias inolvidables, hay situaciones tan hermosas tan llenas de dulsura, caricias y besos... tantos abrazos. Los años han pasado, pero en mi mente y en mi corazón siempre estaran aquellas vivencias que me hicierón crecer un poco más como persona y aunque sus ojos no me mirén nunca más, en mi mente y en mi corazón siempre tendre la imaginen de esos ojos, esos hermosos ojos que alguna vez me mirarón llenos de amor y ternura.

Cuantos recuerdos...



No hay comentarios:

Publicar un comentario